La propiedad fue usurpada hace algunos días, mientras se espera la expropiación para instalar una oficina contra la trata. Los vecinos ayudan a la familia y desde la Justicia los vigilan. Cómo es la vida de estos seis integrantes.
Diego tiene una esposa y cinco hijos. Es artesano. Vivió en el sur del país y hace un tiempo decidió junto a su familia mudarse a Mar del Plata y adquirir una casa con el dinero ahorrado. Pero sus planes no salieron como lo esperaba.
“Me armé una casita chica en Las Dalias y durante mucho tiempo pedí a las autoridades que me habilitaran el agua y me instalaran el pozo, pero nada pasó. Un vecino amable nos abasteció durante tres años. Hace poco, aparecieron en el barrio unos matones y empezaron a amenazarnos a todos. Me chocaron el auto y me vinieron a patotear porque yo dejaba suelto a mi perro; es más, mis hijos vieron por primera vez un arma cuando estos bestias nos apuntaron”, contó Diego.
Ante las amenazas, muchos vecinos se fueron del lugar y esta familia también analizó la situación. “No podía esperar a que me prendieran fuego la casa así que nos fuimos del barrio y perdimos todo nuestro capital, hasta que encontramos esto”, detalló, señalando el famoso prostíbulo llamado ´Casita Azul´. “Al menos en esta casa vivimos dignamente”, sostuvo.
Junto a su esposa, fueron a las oficinas de Calidad de Vida, y hablaron con integrantes de Desarrollo Social de Municipio y de Nación. “Queremos un poco de igualdad para nuestra familia pero yo pedí ayuda al Estado y me la negaron. Hace once años que la vengo pariendo con estos chicos y nadie me apoyó cuando me quedé en pampa y la vía”, denunció.
Mientras tanto, los vecinos les llevan ropa y colchones y esperan por la toma por parte del Municipio. Desde la Justicia informaron que ya conocen a la familia y que se espera la expropiación del inmueble.











