Las ventas minoristas en Mar del Plata cayeron un 7,9% en septiembre respecto del mismo mes del año anterior, medidas en unidades físicas, según el relevamiento mensual del Departamento de Estudios Sociales y Económicos (DESE) de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción de Mar del Plata (UCIP).
"La caída interanual del 7,9% en unidades físicas demuestra que la pérdida del poder adquisitivo en el bolsillo de las familias y el aumento constante de los gastos fijos siguen contrayendo la demanda en los centros comerciales de la ciudad", afirmó Blas Taladrid, presidente de UCIP.
"El comerciante marplatense está haciendo un esfuerzo extraordinario para sostener las persianas abiertas y preservar los puestos de trabajo. Para lograrlo, ha tenido que ajustar al mínimo sus márgenes de ganancia. Cuando casi un 86% de los encuestados evalúa sus utilidades como regulares, malas o pésimas, queda de manifiesto la compresión que sufre la rentabilidad pyme.", sostuvo Taladrid.
La caída de las ventas ya se refleja en la rentabilidad. El 85,7% de los comerciantes consultados calificó sus utilidades como regulares, malas o pésimas, y solo el 14,3% las consideró buenas. Quienes las evaluaron como malas o pésimas suman el 44,4%. Los comerciantes señalaron la falta de liquidez de los consumidores, el aumento de los servicios y el costo de la mercadería como los principales factores de presión sobre la actividad.
El 54% de los comerciantes considera que su situación empeoró respecto del año anterior y el 46% que se mantuvo. El 93,7% considera que no es un buen momento para invertir, la proporción más alta del año.
En materia laboral, el 98,4% de los comercios prevé sostener su plantilla durante los próximos seis meses. "De cara a los próximos meses y ante la cercanía de una nueva temporada estival, la prioridad del sector comercial es consolidar la estabilidad operacional y resguardar el empleo local", señaló Taladrid.
UCIP monitorea mensualmente la actividad del comercio minorista marplatense a través del DESE y pone estos resultados a disposición de los tres niveles de gobierno. El comercio formal llega a la temporada con una pronunciada caída y márgenes al mínimo. Por eso, la recomposición del poder adquisitivo de los hogares y las condiciones para sostener el empleo formal deben ser prioridad en la agenda económica.











