Cazador de
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Jueves - 15 de Julio de 2010 00:36
Hace 36 años, Montoneros asesinaba al dirigente radical Arturo Mor Roig

El atentado terrorista atribuido a este grupo guerrillero se produjo el 15 de julio de 1974 en una parrilla de San Justo, donde resultó muerto el ex ministro del Interior de Lanusse, de afiliación radical.

Llegaron seis personas y entraron tres. Mor Roig estaba sentado en el centro del salón. Dos avanzaron con una escopeta Itaka con caño recortado y dispararon contra su espalda y su cabeza. Mor Roig cayó sin vida. Los atacantes escaparon todos en un Fiat 128, que la policía interceptó, y cuando le pidieron al conductor que abriera el baúl, uno de ellos huyó y fue muerto; el otro quedó detenido.

Como en ese momento los Montoneros estaban en conversaciones con los radicales, sus jefes hicieron circular la versión de que “había que tirarles un cadáver arriba de la mesa, para ablandarlos”.

Era una alusión mafiosa, que tuvo su respuesta cuando Bonasso fue a pedirle a Balbín que los apoyaran frente a la clausura del diario Noticias, y éste le contestó: “Hay publicaciones que no han condenado en lo más mínimo hechos muy graves sucedidos en nuestro país en estos últimos tiempos. Yo podía tener diferencias con el doctor Mor Roig, pero su asesinato no deja de ser un hecho incalificable, gravísimo”.

En el peronismo de izquierda, donde se había cantado ¡Duro, duro, duro, aquí están los Montoneros que mataron a Aramburu!, cedió paso al estribillo ¡Oy, oy, oy, qué contento estoy, aquí están los Montoneros que mataron a Mor Roig!

Tras el sepelio de Mor Roig, al día siguiente apareció el cadáver de David Kraiselburd, director de “El Día”, de La Plata, a quien los guerrilleros acusaban de “haber dirigido ese diario antiperonista”. Secuestrado en una cárcel del pueblo, estaba en Gonnet, y cuando la policía allanó el lugar decidieron asesinarlo.

Estamos hablando de 1975, en el marco de un gobierno constitucional.

Los que cometieron esos asesinatos habían sido amnistiados vergonzosamente con el falaz argumento de que se trataba de presos políticos en lugar de criminales, a instancias de nuestro actual Procurador de la Nación, Esteban Righi, apenas asumido Cámpora, luego de haber sido procesados y condenados con todas las garantías de la ley.

Esa amnistía para los terroristas fue nefasta, entre ellos los de las FAR que asaltaron y coparon el pueblo de Garín, en 1970, produciendo la muerte de tres personas, por nombrar un sólo caso.

Lo que hace falta, evidentemente, no es memoria, sino lecciones de historia o al menos la mínima voluntad de investigar los hechos de esa época.

Fuentes:

- “Isabel Perón”, María Sáenz Quesada, Editorial Planeta
- “Montoneros: la soberbia armada”, Pablo Giussani, Editorial Sudamericana.