La conclusión responde a un estudio realizado entre más de 30 mil trabajadores de 29 países. El análisis demostró que sólo un 9 por ciento de argentinos piensa en radicarse fuera del país por motivos laborales.
Los argentinos ya no tienen la mira puesta en el exterior a la hora de buscar una mejora laboral. Según un estudio global, realizado por la compañía alemana GFK entre más de 30.000 trabajadores de 29 países, sólo un 9% está pensando en radicarse fuera del país por motivos laborales.
El porcentaje es bajo si se lo compara con el resto de los países relevados: en los Estados Unidos y Canadá, uno de cada cinco trabajadores afirma estar dispuesto a encontrar mejores empleos fuera de su país, cifra que en Portugal y Reino Unido trepa hasta superar el 25 por ciento de los encuestados.
Según el informe de GFK, los países que aún intentan recuperarse de la crisis, podrían llegar a convertirse en “pueblos fantasmas”, en términos laborales.
“Las migraciones en la Argentina se produjeron por diversos motivos políticos y económicos, por la escasa movilidad social y como consecuencia de expectativas de futuro desfavorables. El país de los últimos años no padece un estado particularmente crítico en este orden de cosas. Además, tanto profesionales como trabajadores encuentran una demanda de trabajo satisfactoria. Por otra parte, la situación en el exterior no se presenta especialmente atractiva: los países desarrollados, especialmente los culturalmente afines, como España e Italia, están en crisis... y otros países de América Latina no representan promesas de calidad de vida sustancialmente mejores”, explicó Valeria Bellani, directora de GFK.
Con todo, en otros países de América Latina, también hay altos porcentajes de empleados que buscan emigrar. Casi 6 de 10 empleados mexicanos (57%), la mitad de la fuerza laboral de Colombia (52%) y dos de cada cinco empleados en Brasil y Perú (41% y 38% respectivamente) están preparados para salir de las fronteras en busca de mejoras en sus carreras.
A nivel global, la mayoría de los empleados disconformes con las ofertas laborales de sus países son jóvenes calificados. El 41% tiene entre 18 y 29 años, un 33% son graduados universitarios y un 40% poseen un doctorado.
Sin embargo, a pesar de no estar entre los países donde los trabajadores muestran voluntad de radicación en el exterior, los argentinos muestran una alta tasa de insatisfacción laboral.
Según la encuesta, el 41% desea cambiar de empleo y se encuentra en situación activa de búsqueda, pero dentro del país. “Así como los países necesitan protegerse de la fuga de cerebros, también existe una clara advertencia para las empresas”, destacó Bellani.
Esta tendencia no se contrapone con la creciente cantidad de directivos locales que saltan a ocupar cargos globales o regionales en empresas multinacionales. “Son fenómenos diferentes. Los ejecutivos argentinos son valorados por su buena formación académica y su capacidad de gestionar en situaciones de crisis. La demanda de profesionales argentinos puede ser importante en términos relativos pero insignificante en cuanto a la problemática de retener personal”, advierte la directora de GFK.
Vale destacar que entre los países encuestados están Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, República Checa, Francia, Alemania, Hungría, Israel, México, Países Bajos, Perú, Polonia, Portugal, Rusia, Suecia, Suiza, Turquía, Reino Unido, Estados Unidos.
Fuente: El Cronista Comercial











