En vísperas de un nuevo fin de semana largo, la mayoría de las empresas incrementó la oferta, pero los conductores se volcaron a llenar el tanque y ralearon los surtidores. Así, hubo largas colas para cargar o quiebre de stock en casi todas las estaciones de servicio de Capital Federal y Gran Buenos Aires.
El anticipo del verano volvió a poner en evidencia la precaria relación entre la oferta de naftas y gasoil y la demanda de esos combustibles.
Desde el lunes, paulatinamente, se complicó llenar el tanque, en especial con nafta súper y con gasoil. En algunos casos, los requerimientos de los automovilistas fue tanto que, incluso, fracturó el stock de naftas premium en algunas estaciones de servicio.
Si bien el la escasez de combustibles es un mal crónico que sobrevuela a las estaciones de servicio, durante la última semana se hizo más notorio.
Como suele ocurrir, las estaciones de bandera YPF se colocaron entre las primeras que sufrieron el quiebre de disponibilidad.
Pero, en este caso, hay un motivo sobresaliente que explica la situación: con precios por litro de $ 6,049 para la premium, $ 4,829 para la súper y $ 4,069 para el gasoil, la compañía tiene los valores más bajos del mercado.
El resto de las empresas líderes, como Esso, Shell, Petrobras y Oil, la firma de Cristóbal López, se encuentran por encima de esa marca.
“Lo que esté pasando en este momento es una cuestión puramente coyuntural. El abastecimiento es normal”, explicaron desde una de las empresas, donde reconocieron que los tres días libres inciden en la demanda de combustibles.
“Puede que la gente esté más previsora y haya decidido llenar el tanque con antelación”, completaron.
La falta de combustibles, además, se da en un contexto de sostenido crecimiento de la oferta al mercado interno, algo que obligó a las empresas a recurrir cada vez más a la importación no sólo de gasoil – “algo habitual” en la Argentina durante las últimas décadas - sino también a la de naftas.
En septiembre, el último mes del que hay registros oficiales, las principales petroleras vendieron 142.342 metros cúbicos (m3) de premium, un 46 por ciento más que en el mismo período del año anterior.
En el caso de la súper, el combustible más consumido por la clase media, las empresas volcaron en el noveno mes del año 402.290 m3, un 11 por ciento por encima de los 362.524 m3 del año pasado. Y también aportaron un 78 por cientp más de gasoil (144.000 m3 en el mes).
Uno de los referentes del sector lo definió en estos términos: “La refinación está justa. No sobra capacidad y si hay mayor demanda habría que cubrirla con importación, que es 35 por ciento más cara que el precio local. Todos quieren ser el último en tener que importar o esperar que los precios locales se acerquen más. Además, el procesamiento de crudo está frenado por el alto stock de fuel oil, que debe ser exportado porque el gobierno decidió consumir LNG importado (en las centrales eléctricas) y más caro”.
La demanda, además, crece a pesar de los aumentos de precios. En enero de este año, por caso, un litro de nafta súper en Capital costaba $ 3.926, mientras que en octubre de este año, de acuerdo con los últimos números disponibles, llegó a 5,029; es decir, un 28 por ciento más que en el primer mes del año.
Lo mismo sucedió con el resto de los combustibles, pero el alza de los valores, que aún se encuentran por debajo de las referencias regionales, tampoco ayudó a moderar el consumo.
Fuente: El Cronista Comercial











