La vigencia de la ordenanza que prohíbe la circulación de motocicletas con caños de escapes libres o modificados en Mar del Plata tiene un trasfondo social y humano poco conocido. En declaraciones al programa radial “Gambini en la Red”, Marcelo Cappelli, secretario de organización de SMATA Seccional Mar del Plata, reveló el dramático episodio que movilizó al gremio y a la comunidad para impulsar la legislación en el Concejo Deliberante.
"El origen del proyecto se basó en un hecho traumático: un nene del espectro autista se autoflageló la lengua, asustado por las contraexplosiones de una moto", confesó Cappelli.
Aquel preocupante suceso impulsó al sindicato a trabajar codo a codo con las organizaciones locales Casa del Ángel y Mundo Azul, que nuclean a familias de personas con autismo. Juntos, encontraron en el concejal Miguel Guglielmotti el canal institucional para llevar la propuesta al recinto, donde finalmente se aprobó por unanimidad.
Si bien la normativa le otorga herramientas de control al Ejecutivo Municipal, desde SMATA marcaron una clara distancia respecto a cómo se está aplicando en las calles. Cappelli enfatizó que el espíritu de la ley jamás fue "perseguir" ni "quitarle la herramienta de trabajo" a los vecinos, sino generar empatía.
El dirigente gremial cuestionó con dureza los operativos que tienen un fin meramente comercial: "Cuando no se trabaja en la concientización y se trata exclusivamente de secuestrar motos para cobrar el flete, el acarreo y el mes de guarda, se pierde el foco. Hay denuncias de personas que van a los cuatro días a retirar su vehículo y no se lo entregan hasta que se cumpla el mes para poder cobrárselo", alertó.
En ese sentido, defendió el valor de la moto como el único medio de transporte accesible para miles de familias trabajadoras y propuso una alternativa de control más humana. En tal sentido, refirió que SMATA viene implementando encuentros formativos junto a las madres de niños autistas en escuelas secundarias y en su propio centro de formación (donde se dicta Mecánica de Motos).
"Cuando a un adolescente se le explica que el día de mañana él puede ser papá o tío de un niño autista, su visión cambia en el 95% de los casos", aseguró Cappelli.
El referente gremial advirtió que las "acciones policíacas" extremas de persecución corren el riesgo de terminar en accidentes graves, afectando a los propios conductores, a los efectivos o a peatones en la vía pública.
Por otra parte, diferenció la capacidad de respuesta que tiene un adulto con autismo frente a la de un niño pequeño. Explicó que, mientras los adultos logran desarrollar herramientas terapéuticas para defenderse, los más chicos entran en pánico y corren desorientados.
"Los padres en las fiestas los aíslan con orejeras o se van a ciudades sin pirotecnia para que no retrocedan en sus terapias. Es de imaginar cómo reacciona una criatura frente a las explosiones sorpresivas de las motos en la calle", graficó.
Finalmente, Cappelli manifestó su preocupación por el incremento global en los diagnósticos de Trastorno del Espectro Autista (TEA), vinculándolo a factores ambientales y de estrés: "Las tasas de nenes que nacen con alguna condición del espectro asustan. Recientemente, un estudio en Francia demostró cómo los agroquímicos afectan la placenta y el feto, relacionándolo directamente con el autismo", concluyó, reforzando la necesidad urgente de construir una ciudad con mayor sensibilidad acústica y ambiental.












