La Iglesia Catedral de Mar del Plata albergó este jueves por la mañana el tradicional Te Deum por el Día de la Independencia, una ceremonia que reunió a autoridades políticas, representantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, referentes institucionales y una gran cantidad de vecinos.
Durante su homilía, el administrador apostólico local, monseñor Ernesto Giobando, instó a la comunidad a reflexionar profundamente sobre la cohesión social, los liderazgos actuales y el verdadero sentido de la libertad nacional. Evocando una máxima del papa Francisco, el prelado remarcó que la unidad debe primar por encima de cualquier disputa sectorial para poder construir una verdadera amistad social.
Para graficar su punto, trazó un paralelismo con el fútbol y señaló que la Selección Nacional es una de las pocas realidades que une al país por encima de las diferencias políticas o religiosas, e invitó a los presentes a sostener esa misma pasión y compromiso colectivo en la vida cotidiana. El eje central de su discurso apuntó de manera directa hacia la actual crisis de representatividad que atraviesan los diferentes liderazgos.
"Como dirigentes, ¿representamos a quienes se nos confían?", interpeló el obispo citando el Acta de 1816, al tiempo que reclamó un sincero examen de conciencia y una profunda conversión de quienes ejercen roles de poder. Giobando advirtió que la distancia entre las estructuras de mando y las demandas ciudadanas es evidente y se ha transformado en un reclamo a voces.
Por ello, exhortó a redoblar esfuerzos para que en los organismos del Estado, los poderes constitucionales, las Fuerzas Armadas, los sindicatos, las escuelas y las universidades se ejerzan con responsabilidad los principios de libertad e independencia.












