La senadora provincial Fernanda Raverta difundió una carta dirigida a los vecinos de Mar del Plata y Batán en la que cuestionó la decisión de Guillermo Montenegro de retomar la conducción del municipio y puso en duda los motivos esgrimidos para explicar su regreso.
En el texto, titulado “Mar del Plata no puede ser un plan B”, la dirigente de Unión por la Patria sostuvo que Montenegro dejó temporalmente la Intendencia con el objetivo de avanzar en una posible incorporación al gobierno de Javier Milei, aunque decidió mantener abierta la posibilidad de volver al cargo.
Raverta señaló que, en lugar de renunciar, Montenegro optó por solicitar una licencia. Según planteó, esa decisión le permitió conservar una alternativa ante un eventual cambio del escenario político.
Uno de los principales cuestionamientos de la senadora estuvo dirigido al argumento de que el retorno del intendente se relacionaría con un supuesto deterioro de la gestión encabezada durante su ausencia por Agustín Neme.
En ese sentido, Raverta sostuvo que Neme integraba el gobierno de Montenegro y que durante ese período continuó el mismo equipo político y administrativo. Por eso, consideró que las dificultades que atraviesa la ciudad no pueden desvincularse de la gestión del actual intendente.
La inseguridad también ocupó un lugar central en la carta. Raverta sostuvo que el problema ya mostraba una evolución negativa antes de la salida temporal de Montenegro y cuestionó que ese factor sea utilizado como explicación para su regreso.
A partir de ese planteo, la senadora vinculó la decisión con el escenario político que se abre de cara al próximo año y con las diferencias y reacomodamientos entre el PRO, la Unión Cívica Radical y La Libertad Avanza.
Además, Raverta estableció un paralelismo con la situación de Montenegro en el Senado bonaerense. Recordó que el intendente tampoco renunció a su banca y, al igual que ocurrió con la Intendencia, solicitó una licencia.
En el cierre de su carta, la dirigente de Unión por la Patria sostuvo que las decisiones políticas de Montenegro tienen impacto directo sobre el funcionamiento de Mar del Plata y Batán. “Gobernar Mar del Plata no puede ser un plan B”, afirmó.











