Según el Índice Mensual de Precios Relativos de Fundar, la ropa puede costar hasta el doble que en países como Chile, Brasil y Perú. En gastronomía, los restaurantes de gama media de Buenos Aires también presentan valores elevados frente a otras capitales de la región.
Entre los factores que explican esta diferencia se encuentran la inflación, la carga impositiva y la evolución del tipo de cambio, que inciden en los precios medidos en dólares.
Aunque se registró una moderación mensual, la brecha con otros mercados regionales continúa siendo significativa.
Esta situación afecta tanto al consumo interno como al turismo, ya que los visitantes extranjeros encuentran menos ventajas económicas al comer afuera o realizar compras.
A su vez, los precios elevados pueden impulsar a los argentinos a buscar indumentaria y otros productos en el exterior, dependiendo de los costos adicionales.
En el sector textil, empresarios señalan el peso de los impuestos, los alquileres comerciales y la logística como factores que encarecen los productos.
De esta manera, la leve reducción de precios no alcanza para revertir la pérdida de competitividad: la ropa y la gastronomía argentinas siguen entre las más costosas de la región.











