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Viernes - 16 de Octubre de 2026 12:45
Ni Añelo se salvó del efecto del Niño, entre la riqueza petrolera y la furia de la naturaleza

La localidad neuquina de Añelo, corazón de la actividad petrolera de Vaca Muerta, sufrió una repentina tormenta que provocó calles anegadas, viviendas inundadas y la evacuación de varias familias.

El fenómeno, acompañado por fuertes ráfagas de viento, sorprendió a los vecinos durante la mañana y dejó imágenes que rápidamente se viralizaron en las redes sociales.

Aunque el Servicio Meteorológico Nacional había emitido una alerta amarilla, Defensa Civil describió el episodio como una tormenta repentina, con una importante bajada de agua desde las bardas que rodean la ciudad.

Los equipos municipales, Bomberos Voluntarios, la Policía y Vialidad Provincial desplegaron tareas para asistir a los damnificados y despejar calles afectadas por barro, piedras y residuos.

Según las autoridades, la situación se encontraba controlada, aunque continuaban los trabajos en las viviendas dañadas y algunas familias debieron ser evacuadas.

Frente a la emergencia, la Parroquia Nuestra Señora de Fátima organizó una colecta de alimentos, ropa y colchones, además de ofrecer refugio en su salón parroquial.

La paradoja golpea a una ciudad asociada con la enorme riqueza energética argentina: mientras bajo su suelo se proyecta buena parte del futuro económico del país, sobre la superficie la naturaleza vuelve a exhibir su fuerza y sus consecuencias.

Ni la potencia de Vaca Muerta ni el impulso de la industria petrolera pueden evitar que una tormenta ponga en jaque la vida cotidiana. Añelo enfrenta así el desafío de transformar su crecimiento en infraestructura y protección para una comunidad expuesta a los embates del clima.