En declaraciones a Cazador de Noticias, Pablo Aceto, dirigente del Partido Socialista Auténtico de Mar del Plata-Batán e integrante de la Unidad Socialista, cuestionó el rumbo económico del país y sostuvo que la Argentina ha dejado de lado sus objetivos de desarrollo productivo, científico y cultural para convertirse en un espacio destinado a favorecer intereses empresariales particulares.
“Argentina es un país que se ha convertido en una simple plataforma de negocios para algunos a quienes no les interesa el desarrollo, ni la ciencia ni la cultura en su propio territorio”, afirmó. En ese sentido, consideró que, más allá de los discursos nacionalistas, determinados sectores solo buscan utilizar al país como instrumento para concretar sus propios negocios, sin preocuparse por el bienestar de la población ni por el futuro de la Nación.
Asimismo, Aceto cuestionó el bilateralismo impulsado por el gobierno de Javier Milei en su relación con Estados Unidos y vinculó esa orientación con el alejamiento de la Argentina del bloque BRICS. En ese contexto, planteó que una mayor integración económica con países como China no necesariamente implica la destrucción de la industria nacional.
Como ejemplo, mencionó el caso de Brasil, país que mantiene una fuerte competencia con Argentina en el sector automotriz y que, pese a su vinculación económica con potencias industriales, logró ampliar su producción. “La teoría de que el peso de la producción china destruye el sistema productivo de sus socios es falsa”, remarcó.
En esa línea, diferenció el modelo de integración brasileño de la apertura comercial aplicada en Argentina. Según explicó, mientras Brasil promovió acuerdos que permitieron que empresas extranjeras instalaran sus plantas de producción en su territorio, nuestro país abrió sus fronteras sin una planificación estratégica orientada a proteger y fortalecer la industria local.
“Esta es la diferencia entre abrir las fronteras sin ton ni son, sin un plan estratégico, y hacerlo en el marco de un acuerdo del BRICS, donde los agentes económicos, en lugar de traer el auto fabricado en China, lo producen en Brasil”, señaló.
Finalmente, Aceto sintetizó esa estrategia bajo el concepto de «ganar y ganar», al considerar que la radicación de inversiones y la producción local generan beneficios tanto para los capitales extranjeros como para el país receptor. En contraposición, cuestionó los resultados del alineamiento bilateral con Estados Unidos promovido por Milei y sostuvo que su fracaso se traduce en una pérdida de soberanía económica y en el deterioro del entramado productivo nacional.











