En el marco de la conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores, el Partido Obrero realizó un acto este viernes frente a la Catedral de Mar del Plata, donde se destacó la presencia de Alejandro Martínez, dirigente del espacio político, quien aprovechó la ocasión para realizar duras críticas tanto al contexto internacional como a la gestión local.
En diálogo con Cazador de Noticias, Martínez enfatizó¡,la gravedad de los conflictos bélicos que se viven en diversas partes del mundo, especialmente en Gaza y Ucrania. “Este 1º de mayo es muy especial porque estamos en medio de un genocidio en varias partes del mundo”, expresó el dirigente, al tiempo que recordó la importancia de alzar la voz en momentos de crisis global. En ese sentido, subrayó que, como en todos los 1º de mayo, el Partido Obrero se ha movilizado en distintas ciudades del país, incluida Mar del Plata, para exigir el fin de las guerras y la expulsión de líderes internacionales responsables de estos conflictos. “Exigimos el fin de la guerra, la expulsión de Trump y Netanyahu, quienes están llevando adelante genocidios”, afirmó Martínez.
Sin embargo, la atención también estuvo centrada en las críticas hacia la gestión municipal. El dirigente del Partido Obrero no dudó en atacar al gobierno local, encabezado por el intendente Agustín Neme, al que calificó de "fantasma" y señaló como títere de Guillermo Montenegro y corresponsable de una serie de problemas que atraviesan los barrios y las condiciones laborales en la ciudad. “Estamos aquí para exigir los reclamos obreros y populares de la ciudad, contra este intendente fantasma que tenemos, puesto por Montenegro”, expresó con firmeza.
Además, Martínez denunció lo que considera un desmanejo en las arcas del municipio, acusando al gobierno local de estar “saqueando” los fondos públicos para favorecer negocios privados. “Montenegro, en consonancia con el gobierno nacional, actúa como un titiritero perverso que está arrasando los barrios y las condiciones de trabajo”, dijo, aludiendo a lo que calificó como una falta de atención a las necesidades básicas de los trabajadores y las familias marplatenses.
La manifestación, que reunió a militantes y ciudadanos, se desarrolló en un clima de firmeza y protesta, destacando los reclamos tanto a nivel local como global. En Mar del Plata, además, el acto fue una oportunidad para reforzar las demandas de los sectores obreros y populares que buscan una mayor justicia social, mejores condiciones laborales y un gobierno municipal más comprometido con las necesidades de la comunidad.
El acto frente a la Catedral marcó, entonces, no solo una jornada de recordación histórica, sino también una reafirmación de los reclamos del Partido Obrero por un cambio en las políticas tanto nacionales como locales.










