Con el termómetro en descenso y el encendido masivo de sistemas de calefacción en los hogares marplatenses, las alarmas sanitarias volvieron a encenderse. Los peligros del monóxido de carbono ya se hacen sentir en la ciudad: según estadísticas oficiales del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) Dr. Oscar Alende, en lo que va de 2026 un total de 43 personas debieron recibir atención médica tras haber inhalado este gas tóxico.
La estacionalidad del fenómeno queda en evidencia al analizar la velocidad de los contagios ambientales. De ese total, 36 casos (equivalentes al 84%) se registraron de manera concentrada durante los últimos 60 días, coincidiendo de forma directa con el inicio del período más crudo del invierno y el uso intensivo de estufas, calefactores y salamandras.
La agresividad del cuadro clínico obligó a que 16 de los pacientes —el 37% de los afectados— tuvieran que quedar internados bajo observación y con asistencia de oxígeno debido a la severidad de sus síntomas. Dentro de este complejo panorama, las autoridades del HIGA rescataron un dato sumamente positivo: gracias a la rápida atención, ninguno de los episodios atendidos resultó fatal.
Médicos y especialistas reiteran de forma constante el peligro de este compuesto, frecuentemente denominado el "asesino silencioso". Al carecer por completo de olor, color o sabor, resulta imperceptible para las personas mientras se acumula en espacios cerrados. Su origen está ligado a la combustión incompleta de materiales orgánicos como el gas de red o en garrafa, la leña, el carbón y los combustibles líquidos.
El cuerpo humano reacciona ante la falta de oxígeno en sangre con una serie de señales de alerta que no deben subestimarse.
Dolores de cabeza intensos y punzantes.
Mareos, náuseas, vómitos y debilidad generalizada.
Cuadros de somnolencia extrema y confusión mental.
¿Qué hacer ante una sospecha? Las directivas médicas son tajantes: ante el menor síntoma compatible, se deben apagar de inmediato todos los artefactos, abrir puertas y ventanas de par en par para ventilar el lugar de forma urgente, y trasladarse de inmediato al centro de salud más cercano.
Como medida preventiva fundamental para evitar que la cifra siga escalando durante el resto del invierno, las autoridades sanitarias recuerdan la necesidad imperiosa de hacer revisar calefones y estufas una vez al año por un gasista matriculado, verificar que la llama sea siempre de color azul y dejar siempre una pequeña rendija abierta para garantizar la circulación constante de aire limpio.












