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Jueves - 08 de Octubre de 2026 06:13
“La Argentina debe dejar de ser un simple enclave extractivo”, Aceto cuestionó el modelo energético

El dirigente del Partido Socialista Auténtico de Mar del Plata-Batán, en Unidad Socialista, cuestionó la falta de planificación estratégica y advirtió que Vaca Muerta puede profundizar un modelo basado en la exportación de materias primas sin desarrollo industrial.

En diálogo con Cazador de Noticias, Pablo Aceto sostuvo que la Argentina atraviesa una contradicción energética: cuenta con importantes reservas de hidrocarburos, pero continúa dependiendo de una infraestructura de refinación que considera insuficiente y obsoleta.

“¿Por qué el país de Vaca Muerta prefiere el atajo extractivista antes que el desarrollo industrial?”, planteó.

El dirigente remarcó que la Argentina posee la segunda reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo, pero señaló que hace más de tres décadas que no se construye una nueva refinería de petróleo desde cero.

Según Aceto, mientras la producción de Vaca Muerta alcanza nuevos niveles, el país continúa dependiendo de una estructura de refinación construida fundamentalmente durante el siglo pasado y que, a su entender, funciona con escaso margen de maniobra.

Aceto reconoció que existen razones económicas que explican la decisión de las compañías petroleras de no avanzar con nuevas refinerías.

“Levantar una refinería requiere desembolsos que superan los 3.000 millones de dólares, un capital que en Argentina tarda años en recuperarse debido a la inestabilidad macroeconómica crónica”, explicó.

En ese contexto, señaló que las empresas optaron por ampliar la capacidad de las instalaciones existentes y mejorar sus procesos tecnológicos antes que afrontar la construcción de nuevas plantas.

Sin embargo, consideró que esa decisión empresarial expone un problema más profundo. “Detrás de esta supuesta ‘eficiencia corporativa’ se esconde un alarmante conformismo estructural y una preocupante falta de visión estratégica soberana”, afirmó.

Críticas al modelo exportador

El dirigente socialista también apuntó contra el rumbo que, según su mirada, tomó la política energética nacional y mencionó específicamente los incentivos establecidos a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

“El objetivo es exportar crudo y Gas Natural Licuado lo más rápido posible. Se priorizan los oleoductos hacia el Atlántico o Chile para despachar la materia prima sin tocarla”, sostuvo.

Para Aceto, esta orientación implica regresar a un esquema económico basado en la exportación de recursos naturales sin suficiente agregación de valor dentro del país.

“Es el regreso al viejo modelo agroexportador, pero con olor a petróleo”, sintetizó.

El riesgo de depender de las refinerías actuales

Aceto también advirtió sobre las consecuencias que podría tener una eventual interrupción en alguna de las principales plantas de refinación.

“La eficiencia de exprimir las viejas plantas nos mantiene a flote, pero al costo de operar sin margen de maniobra”, señaló.

En ese sentido, sostuvo que una parada técnica imprevista o un cuello de botella podría generar faltantes de combustibles y obligar al país a importar diésel o naftas a precios internacionales.

Para el dirigente socialista, el problema no se limita a la infraestructura existente, sino que también involucra la estrategia de desarrollo que adopta la Argentina frente a sus recursos energéticos.

“Celebrar que no es rentable construir refinerías es aceptar la derrota industrial”

En el tramo final de su análisis, Aceto cuestionó que la rentabilidad de corto plazo sea el principal criterio para definir las inversiones estratégicas del sector.

“Celebrar que ‘no es rentable’ construir refinerías es aceptar la derrota industrial del país”, afirmó.

Y agregó: “Es convalidar que la Argentina del siglo XXI debe resignarse a ser un simple enclave extractivo que exporta recursos naturales e importa manufacturas de alto valor”.

Finalmente, sostuvo que Vaca Muerta representa una oportunidad que excede la posibilidad de aumentar las exportaciones de petróleo y gas.

“Si el horizonte energético nacional se limita a vaciar las cuencas para equilibrar la balanza comercial del día a día, habremos dejado pasar la oportunidad histórica de transformar la riqueza del subsuelo en un verdadero motor de desarrollo industrial y tecnológico a largo plazo”, concluyó.